Egipto para tontos

Hace tiempo, una amiga inglesa me preguntó que qué pasaba en España si llegaba la hora de la siesta y estabas conduciendo. Lo que pensé en su momento es que esa chica tenía las neuronas fritas del abuso de comida rápida. Con el tiempo, me di cuenta de que simplemente era víctima de la información distorsionada que le llegaba de España. La misma cara se me quedó cuando volví a España tras vivir casi 2 años en Egipto y la gente me preguntaba cuestiones del mismo nivel. Por eso, de manera rápida (y cómica), daré algunas pistas sobre el país.

El alcohol: algo que, al parecer, es trascendental para la mayoría de los occidentales. Sí hay alcohol en Egipto. Sólo los locales que tienen licencia pueden ofrecerlo y no es legal beber en la calle. Incluso sirven alcohol a domicilio a través de una empresa llamada Drinkies. De hecho, Egipto tiene sus propias marcas de alcohol: todas muy poco recomendables. Beber alcohol egipcio es como beberte fukushima en vaso de tubo. Y es que es bien sabido que el alcohol egipcio se caracteriza por causar directamente la resaca, omitiendo la borrachera. Es algo mágico que provoca que te explote la cabeza.

¡La comida! Puedes encontrar todo tipo de comida: oriental y occidental. Y es que El Cairo tiene más cadenas de comida rápida que España. Y todas van a domicilio. Incluso el McDonalds. De hecho, hasta los supermercados hacen servicio a domicilio y si sabes con quién hablar, hasta los mercadillos (o zocos) se apuntan al servicio a domicilio.

¿Plagios? Si pensabas que los chinos son los reyes del plagio, es que no conoces a los egipcios. Éstos hacen que los asiáticos sean meros aprendices. En Egipto puedes encontrar desde coches Foyota, hasta la marca de galletas más famosa del país: las Borio. Básicamente es como una Oreo, pero un poco más grande. Y así con todo: hamburgueserías McDowals, bocadillerías Subday, ropa deportiva de adodas, etc. Todo un placer para el humor, que no para el estómago. foyota

borio copia

Entre los comercios puedes encontrar una verdadera mezcla de estilo de vida entre occidente y oriente: Una tienda de falafel seguido del Apple Store. Zara al lado de comercios locales de galabeyas (las túnicas blancas), etc. Es cierto que en general la moda es un pelín hortera y si huyes el estilo safari-hippy, es fácil caer atrapado en un bucle ochenteno de la moda. Un apunte importante es que no es obligatorio llevar velo. Se lleva voluntariamente aunque en determinados contextos, la presión social puede ser muy elevada.

No hay un solo idioma árabe común en todos los países de la región. Está el árabe clásico (como nuestro latín), y las variedades dialectales de cada país, por lo que cada país tiene sus variaciones. Egipto es como el Hollywood de oriente medio, motivo por el cual, su variedad dialectal es más conocida en el resto de países.

¿Realmente hace calor todo el año? Me temo que en Egipto también hace frío. En contra de lo que la mayoría piensa, en invierno sí hace frío. No es que haga una temperatura extrema pero las temperaturas pueden bajar de los 10 grados. También es cierto que la mayoría de las casas están muy mal aisladas y la sensación térmica es menor. Un amigo egipcio me dijo que una vez en una tetería en El Cairo vio nevar. Vete a saber, lo mismo eran las cenizas de la shisha que se estaba fumando el fulano de al lado y no supo diferenciarlo.

¿He dicho hipsters? Eso parece. En El Cairo hay gente y ambientes muy molones. No siempre es fácil verlo pero los hay. En general, como expatriado, vivir en El Cairo te da un punto molón. Y entre los egipcios también puedes encontrar gente y ambientes vanguardistas: la ciudad tiene locales que podrían perfectamente estar en Malasaña (barrio madrileño que explota el posturero de gafa-pasta a niveles desorbitados), o tiendas de cupcakes al mismo estilo neoyorkino. Ademas, la ciudad cuenta con una guía virtual que te permite enterarte de todas esa moñadas al instante.

La verdad que la mejor manera de descubrir el país es visitándolo. Ante la imposibilidad de muchos por hacerlo espero que esto sirva para entender algunos aspectos irrelevantes del país.