Gymkhana en Etiopía

Hasta que no empezamos a preparar el viaje a Etiopía, no me había dado cuenta de las dimensiones del país y de la gran cantidad de desplazamientos que era necesario realizar. En realidad, esto no difiere mucho de los otros viajes que he hecho este año, pero en este caso, el país hizo que las vacaciones fueran una verdadera aventura.SONY DSC

Nada más llegar a la capital de madrugada, Adis Abeba, cogimos un vuelo directo al norte, a la región de Bahir Dar. Allí, con la ayuda de nuestro conductor, nos dirigimos al hostal que mejor puntuación tenía en Trip Advisor. De camino, el conductor nos enseñó otro hostal de buen aspecto, el cual rechazamos porque no tenía ducha individual.  Cuando llegamos al que recomendaba la guía, resultó ser una especie de barraca de prisión sin puertas en las habitaciones, con un baño común para todo el hostal que consistía en un agujero en el suelo. Mientras nuestro conductor se reía de nosotros diciendo que debíamos de ser parientes del dueño porque no había manera de haber encontrado semejante pocilga por nuestra cuenta, pude imaginarme durmiendo en una de esas literas dormido abrazado a mi mochila preocupado por no ser robado.  Finalmente, huimos del lugar y nos fuimos a una tercera opción más limpia.

Una vez instalados, con la ayuda de un guía, hicimos lo propio: visitar iglesias, lagos y las increíbles cataratas del Nilo Azul. Todo era impresionante: la gente, el paisaje, la cultura. El único problema era que al haber trasnochado viajando, cada vez que nos desplazábamos de un lugar a otro, me quedaba dormido como si tuviera narcolepsia y cuando el guía decía algo, alzaba la vista asintiendo con una sonrisa, como si todo lo que estaba diciendo fuera súper interesante.SONY DSC

Al día siguiente viajamos en coche a la ciudad de Gondar, que se encuentra cerca de las Montañas Simien. Allí, después de negociar con un par de hostales, nos quedamos en uno de los mejores ya que nos hicieron un descuento por ser temporada baja. En Gondar visitamos la ciudad y sus castillos. Por la noche, decidimos culminar el día yendo a uno de los mejores restaurantes de la ciudad que tenía certificado de excelencia de la guía Trip Advisor. Tres horas después de cenar me encontré en el baño de mi hotel vomitando todo el menú. Tengo que agradecer otra vez a Trip Advisor sus recomendaciones para Etiopía. Consiguió lo que no había conseguido mi osadía culinaria en Egipto, India o Sudán: provocarme la primera gastroenteritis de mi vida. Para más INRI, consiguió lo que parecía imposible: provocar una gastroenteritis a dos vascos de pelo en pecho.SONY DSC

Esto hizo que los tres días de marcha planeados se convirtieran en dos. Después de pasar un día de reposo en el hotel, nos fuimos a hacer trecking a las montañas Simien: básicamente es como estar en Jurassic Park pero en lugar de dinosaurios y científicos, hay monos, niños, cabras, muchos burros y pájaros de todos los colores.SONY DSC

El conductor que nos tenía que llevar en todoterreno tardó unos 10 metros en salirse del camino y atascar el vehículo en el barro. Después de sacar el coche empujado por toda la tribu presente, pude comprobar que el 50% del tiempo lo pasaba mirando hacia el copiloto para charlar, así que era cuestión de tiempo que volviera a suceder. El recorrido por las montañas me lo había imaginado un poco como de andar por casa: resultó que hizo más frío y humedad de lo esperado y menos oxígeno del deseado. Ya por la noche en el campamento notaba la presión en el pecho por la reducción de oxígeno. Por lo visto, lo que yo imaginé como unas bonitas colinas, eran en realidad unas montañas que alcanzaban los 4000 metros de altura en algunos puntos. Además, por la noche, tuve la suerte de servir de alimento a una familia de pulgas que me dejaron seco en cuestión de horas.  Esto hizo que el segundo día de marcha me debatiera entre la admiración por el entorno, el cual era espectacular, y el caminar como un moribundo. Después de unas pocas horas, aparecieron unos chavales de la nada con unos burros que nos ayudaron a terminar la travesía hasta el coche.SONY DSC

Esa noche volvimos a dormir en Gondar y por la mañana cogimos un vuelo a Lalibela; un pequeño pueblo que tiene 11 iglesias excavadas en la roca y era el centro de peregrinaje de cristianos africanos que no conseguían llegar a Jerusalén. Cuando paseábamos por la ciudad, los niños nos acosaban pidiendo bolígrafos. Todos decían que teníamos un nombre bonito, que querían ser ingenieros o doctores y que recordáramos sus nombres después del paseo para que les compráramos algún souvenir. Después de horas paseando con varios encuentros con un mismo chaval, acabé regalándole una de mis camisetas por insistencia. Era curioso que los niños hablaban inglés con fluidez mucho mejor de lo que lo hacemos nosotros.SONY DSC

El chaval al que di la camiseta, que tenía un ojo blanco, también me pidió el email así que se lo dí. Lo que tardé en ir de la puerta del hostal a mi habitación es lo que el chaval tardó en ir a un ordenador y mandarme un email saludándome. Cuando hablaba con los niños les decía que estudiaran, que se portaran bien y que respetaran a las mujeres. Es decir, les decía todo lo que se me pasaba por la cabeza en esos momentos: solo me faltó decirle “pezqueñines no gracias” para cubrir todos los aspectos de la vida.

En la Lalibela, de madrugada tuvimos la oportunidad de ir a la misa de las 5 de la mañana. La gente rezaba dentro y fuera de la iglesia y en las proximidades. Generalmente lo hacían descalzos, así que nosotros nos descalzamos. Después de hora y media viendo iglesias, misas y feligreses devotos, no sé si mi alma estaba más limpia, pero mis pies seguro que estaban más sucios.SONY DSC

Hay algo muy curioso que hacen de vez en cuando la mayoría de los etíopes al hablar: pequeñas aspiraciones de aire como si se estuvieran ahogando. También era curioso ver a algunos españoles riéndose del gesto mientras ellos sorbían mocos cada 5 minutos haciendo más ruido y más molesto.SONY DSC

Después de Lalibela, cogimos un vuelo a Adis Ababa, ya que la guía hablaba de su vida nocturna, música en directo y los mercados locales. Para nosotros la ciudad se convirtió en un pequeño infierno de obras y ruido, que culminó con el hecho de que me robaran el móvil: tuve suerte y lo recuperé en cuestión de segundos.

Visto el éxito de la capital, decidimos coger un coche e ir hacia el sur a visitar los lagos que se extendían hasta Awasha, donde hicimos noche. En el trayecto, pinchamos 5 veces las ruedas, por lo que tuvimos la oportunidad de ver varios poblados puramente africanos y varias reservas naturales impresionantes. Ya en Awasha, vimos que era una mezcla entre Torrevieja y una tribu africana: tenía una calle principal llena de bares que moría en una iglesia en la cual había mucho ambiente. Por el día visitamos el fish market, donde se agolpaban pelícanos y personas en igual número y donde comían pescado con el mismo ansia. La aventura se acabó con la  vuelta al aeropuerto: tras casi 40 picaduras en el cuerpo, mi propio cultivo de chinches en la mochila, alguna prenda menos en la maleta y con ganas de haber visto más.SONY DSC

Puedo decir que Etiopía es un país lleno de contrastes y singularidades. Por ejemplo, sus años tienen 13 meses, ellos se encuentran en el año 2006 y el día comienza cuando amanece y acaba cuando anochece. Es un país que no fue colonizado y ha hecho que guarde una esencia especial. Recomiendo a cualquiera que lo visite, que vaya cargado de bolígrafos, ya que a los niños les encantan. Y también recomiendo a los fotógrafos aficionados que se muestren respetuosos con las fotos, porque es bastante lamentable ver a occidentales haciendo fotos a niños pobres a escasos centímetros de su cara sin ningún pudor o consideración.

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La piscina

En mi grupo de amigos casi todos frecuentamos la piscina de un hotel del barrio, y todos hemos sufrido y disfrutado su rutina en alguna medida debido a la peculiar fauna que la visita. Esto es debido a que vemos cómo la piscina comienza el día impoluta y según pasan las horas, sufre una transformación hasta llegar a parecer una sopa de cocido. Los usuarios ofrecen diferentes estrategias de uso de la piscina según el día:

  • Se meten en el agua masticando chicle: si les molesta el chicle, lo sacan de la boca y lo apoyan en el bordillo.
  • Se meten en el agua llevando una escayola: ven que se empieza a deshacer y la golpean en un extremo para quitárselo del todo y seguir nadando.
  • Ven gente nadando por una lado de la piscina: les persiguen desde fuera o dentro del agua como divertimento o se cruzan transversalmente y buscan el choque.
  • Intentan salir del agua y como no pueden, utilizan el foco a modo de escalera hasta que lo arrancan.
  • Tienen calor de manera repentina: se meten en el agua aunque lleven calzoncillos y chándal.2013-07-12 14.57.29

Normalmente, puedes llegar a la última hora y nadar viendo solo algún papel hundido, pelos y el agua algo turbia. Si es tu día de suerte, puedes encontrar hasta chapas de coca cola. En algún caso, he visto hasta una pelea entre egipcios, porque ellos, que son muy pasionales, pueden acabar lanzándose ceniceros en la terraza del hotel por el orgullo de una mujer. Muchas veces, hay curiosos que observan a los expatriados nadar e intentan imitar las técnicas. Los más osados intentan nadar a tu lado o te preguntan cuantas veces respirar en cada brazada. Muchos practican el acoso a los nadadores en diferentes modalidades: nadar en diagonal de manera que en algún momento siempre se cruzan contigo; nadar transversalmente para chocarte en algún momento; O chapotear siempre hacia donde nadas, incluso si te mueves al otro lado de la piscina. El problema es que cuando nadan, normalmente, chapotean como si estuvieran peleando con un caimán. No es que la piscina esté abarrotada, he visto piscinas públicas en Madrid con mucha más gente que aquí. El problema es que 10 egipcios disfrutando del agua hacen más ruido que las fallas de Valencia. He usado varios trucos para evitar esto: ir a la hora del rezo (aunque parece no están muy practicantes últimamente), e ir a primera hora por la mañana cuando está vacía y limpia. Por lo menos, ahora que cae un poco la temperatura y el agua está más fría, parece que tenemos una tregua.

Buceo en el mar rojo

En el puente que coincidía con el final del Ramadán decidimos irnos al Mar Rojo a hacer un curso de buceo. Llevábamos bastante tiempo preparando la idea, y de los posibles destinos que hay en Egipto elegimos Marsa Alam. La aventura ya empezó cuando intentamos reservar el viaje y la estancia. Después de decenas de llamadas y correos, de valorar ir en coche, autobús o avión, de contactar con varios sitios de la zona, finalmente acabamos alquilando una furgoneta e irnos a un pequeño complejo ecológico cerca de la frontera con Sudán.

Lo curioso de los viajes en Egipto es que te da la sensación de que aunque todo este reservado, hasta que no estás en el propio lugar, no tienes la certeza de que todo saldrá bien. Después de pasar 10 horas en la furgoneta, la cual tenía los asientos forrados de plástico (cosas de egipcios), llegamos al complejo empapados en sudor.

Una vez nos instalamos y acordamos el tipo de curso que haríamos, nos fuimos a hacer snorkel en la orilla. En esa primera aproximación todo lo que vimos nos pareció espectacular: corales, peces, un manta…foto 2

Durante el curso de buceo PADI fuimos alternando las inmersiones con la teoría. La parte teórica consistía en leer un libro que parecía escrito por un catequista de los 90. En él, podíamos encontrar frases lapidarias del tipo “hacer buceo es bueno para conocer gente, ir a sitios de buceo y hacer cosas debajo del agua” o “un compañero aporta seguridad y diversión”. Tan amena lectura era acompañada de unos vídeos infumables sobre el buceo que perfectamente podrían ser un documental de las vacaciones de Sarah Palin con un toque a los vigilantes de la playa. Después de torturarnos cada mañana con ese rato de cultura del buceo, hacíamos las inmersiones. Básicamente nos pasamos dos días debajo del agua, donde el monitor nos hacía pequeñas faenas para saber cómo actuar ante cada tipo de percance: vaciar la máscara de agua debajo del agua, qué hacer si se acababa el oxígeno, socorrer a un compañero, etc. El monitor, un tipo súper tranquilo, debió quedar anonadado ante el espectáculo que dimos. Creo que debimos atormentarle un poco la primera vez que nos sumergimos ya que entre los 4 que íbamos, le repetimos las mismas preguntas una y otra vez. Por un lado, a un amigo que no podía sumergirse con el peso del propio equipo, le llenó los bolsillos de rocas; mientras tanto, yo, con la comodidad del neopreno y el agua caliente del mar, no podía evitar hacer pis en cuanto entraba en el agua, por lo que en esos períodos de trance no escuchaba sus explicaciones. Por otro lado, cada vez que cada uno de nosotros hacía un ejercicio debajo del agua el profesor nos aplaudía. Me dio tanta pena que nada le dijera nada cuando lo hacía, que cuando él hacía el ejemplo yo le aplaudía para que se animara. El tipo obviamente pasaba. Tuve algún problemilla para encajar mi nariz en la máscara: estaba convencido de que la mía debía se de niños, pero resultó que no. Que para mi horror mi nariz es grande.foto 1

Cada poca distancia, había que equilibrar los oídos de manera tranquila para no dañarnos los tímpanos, haciendo todo cuidadosamente. Esto por supuesto nos salía genial cuando descendíamos de manera ordenada con el instructor. Cuando estábamos viendo corales, y en algún momento de descuide te veías ascendiendo de manera incontrolada a la superficie, hacías lo posible por bajar otra vez con el grupo antes de que se diera cuenta del error. Y ahí, hacerlo cuidadosamente era un poco secundario, ¿Qué importaba la salud de tus tímpanos comparado con la vergüenza de que el profesor te pillara flotando a la deriva con cara de desesperación?

En otro ejercicio de orientación, llegó una corriente que trajo algo de basura de otro sitio. En ese momento decidí alimentar mi espíritu ecologista y me dediqué a recoger plásticos mientras hacíamos los ejercicios, los plásticos me los iba enganchando en el neopreno y ya en superficie los metía en un trozo de bidón que encontramos. El monitor, después de entender que no tenía el síndrome de Diógenes y me dedicaba a recoger y almacenar mierda gratuitamente, lo agradeció con una sonrisa.P1060250

Las pocas fotos que pude hacer debajo del agua, fueron casi en la superficie, ya que lo único con lo que contaba era mi cámara y una bolsa de plástico acuática de los chinos similar a las bolsas de congelar comida.

En la zona había tortugas verdes, delfines, morenas, rayas y peces de todo tipo. Nosotros no pudimos ver todo eso, pero el hecho de ver a las rayas planeando o a una morena escondida a escasos metros fue impresionante.

El endemismo cairota: El Nilo

Si hay algo realmente característico en El Cairo es el Nilo. Al margen del tamaño y el caudal que tiene a la altura de la ciudad, el río posee una vida digna de estudio. Cuando hablo de vida, no me refiero a la biodiversidad del ecosistema, que contra todo pronóstico, subsiste; Hablo de toda la actividad que se ha desarrollado alrededor de tan peculiares aguas.

Cuando a la gente le hablas del Nilo, tienden a pensar en aguas turquesas, lino blanco, colores ocres y beiges, tranquilidad, paseos al atardecer descalzos con un sol enorme sobre el horizonte desértico… Pero la realidad aquí es otra. El agua tiene un color entre marrón y gris, se oye ruido, pitidos de coches y música machacona, tiene basura, está rodeado de restaurantes, discotecas y edificios de todo tipo, está franqueado por varios puentes y está transitado por muchos barcos. Los más peculiares se llaman felukas: son botes pequeños con luces de neón y música estridente que se ubicaría entre el bacalao valenciano y las danzas orientales. Allí todo vale.

Conceptualmente el río, por decirlo de alguna manera, es como aguas internacionales. Puedes encontrar a las falukas de un lado a otro llenas de gente bailando y bebiendo, los barcos de más tamaño con mayor número de neones y con fiestas más grandes que perfectamente podrían ser el causante de ataques epilépticos incontrolados, alcohol, etc. Vamos, no me sorprendería encontrar una pelea de monos a cuchillo.P1040871

Por otro lado, está el concepto “cultura de puente”: la gente se apoltrona sobre los puentes a comer altramuces, hacerse fotos con el río, hacerse los books de boda, pescar, o simplemente a estar allí, haciendo bulto. Iluso de mí, pensaba ¿quién es capaz de comerse esos peces? Resulta que casi todo el mundo, aunque yo el pescado cairota es algo que por el momento no me he planteado incluir en mi dieta, al menos voluntariamente. Creo que lo que sacan de ahí lo venden en los comercios del barrio: obviamente, me refiero a los comercios de zapatos, bolsas de plásticos y piezas de segunda mano.

El plan de coger una feluka con amigos y beber en el Nilo es muy recurrente y muy apetecible al atardecer. En la última feluka que cogí con mis amigos tuvimos la oportunidad de ver en funcionamiento una fuente que está casi siempre apagada y que es un armatoste de hormigón en medio del Nilo. Nos dijeron que creen que solo funciona 3 días al mes porque cuando la encienden, los conductos se saturan de la basura que hay en el agua. No sé si es cierto, aunque tuvimos la suerte de casi comprobarlo in situ, ya que estuvimos a 1 metro de que el casco de nuestro bote chocara con ella. Respecto a la moda musical, lo último que se oye entre las felukas es un tema que se traduciría como “el oro en un paquete”, donde habla de la viagra y de cómo un amigo se lo recomienda a otro para asegurarse de que no tenga problemas y que sea feliz. Todo un hit para las tardes de cortejo egipcias.

La vida después de Morsi

Hubo un golpe de Estado y la vida continuó. Con mayor o menor previsibilidad: la gente volvió a sus trabajos, el país no se convirtió en Siria y todas las advertencias internacionales al ejército se disiparon en cuestión de días. Por supuesto que hay enfrentamientos, pero dado el volumen de población, son esporádicos y tienen carácter puntual: por el momento, ha habido muchos más muertos por accidentes de tráfico que por los enfrentamientos.

Los contrarios a Morsi dicen que los hermanos musulmanes están adoptando el papel de víctimas, incluso llegando a autolesionarse para buscar legitimidad internacional. Los pro-Morsi siguen defendiendo al presidente caído, son atacados y atacan. En todo este lío el ejercito interviene y parece que no de manera imparcial, ya que da la impresión de que está invirtiendo más recursos en el espectáculo aéreo diario que tenemos en la ciudad que en la propia seguridad de los manifestantes y ciudadanos. Casi a diario podemos ver avionetas, cazas dibujando estelas y corazones y helicópteros ondeando banderas egipcias.

Desde la zona en la que vivo se puede atisbar algo de lo que sucede. Yo me he cruzado con manifestaciones de los dos bandos y no ha habido mayor problema. Bueno, en la pro-Morsi, al ver los carteles de Morsi que portaban, me concentré tanto deseando que fueran buenas personas que golpeé una piedra y me hice una herida en el pie. Quizás si la CNN hubiese estado cerca, me hubiese sacado en titulares herido luchando por salvar mi vida entre violentos.

Ahora el debate de moda es si fue o no un golpe de estado y todas las teorías posibles de la caída del expresidente. Algunas apuntan a un complot organizado entre ejército y oposición. Aunque esto tampoco es que sea súper elaborado: el gobierno contó con el boicot de ejército, instituciones y administración y tampoco tenían las habilidades o el conocimiento para resolver una economía cada vez más tocada. Morsi nunca tuvo aptitudes para desenvolverse en política, y el resultado quedó plasmado en el primer encuentro internacional al que acudió: Morsi se rascó las pelotas, literalmente, en una reunión con la presidenta australiana. Una actitud que estuvo a la altura de la cara de Rajoy cuando le preguntaron por el caso Bárcenas, o de Zapatero cuando le preguntaron en inglés “cómo han ido las conversaciones”

No hace falta decir que la basura informativa sigue aumentando. Los peores: CNN y Al Jazeera. A partir de ahí, se pude ver cualquier cosa en todos los medios.

Por lo demás, el país sigue funcionando. Ya se ha perfilado el gobierno en funciones: El primer ministro tiene un curriculum espectacular y dentro del equipo de ministros, hay miembros que tienen un rodaje que nada tienen que envidiar a los mejores políticos europeos.

En el marco internacional, a pesar de las advertencias de unos y otros socios, ha ocurrido todo lo previsible: Europa no tardó ni diez días en declarar públicamente que sus ayudas a Egipto no pararían, y Estados unidos, en menos de una semana, se inventó una nueva palabreja para decir que no había habido Golpe de Estado y por lo tanto las relaciones continuaban como estaban, como cabía esperar. Hay otros países menos fieles como Arabia Saudí y Emiratos, ya que plantearían sus dudas sobre Egipto si los salafistas salen totalmente del gobierno.  Estados Unidos no plantea dudas porque es la manera de mostrar su tolerancia hacia el Islam.

Creo que los enfrentamientos seguirán teniendo lugar puntualmente, seguiremos recibiendo avisos de seguridad de evitar unas u otras zonas, los medios seguirán sacando cada muerto desde todos los puntos de vista posibles para mostrar el Apocalipsis egipcio y la situación tardará un tiempo en recuperarse. Pero lo cierto es que Egipto es un país grande, con recursos y con capacidad de salir adelante.

La gran caída

Después de varios meses en Egipto ya pensaba que los egipcios no me iban a sorprender más. Pero no. Faltaba el Golpe de Estado. El desarrollo de esta segunda revolución ha sido bastante rocambolesca y se ha arrastrado desde hace bastante tiempo. De hecho, da la impresión de que esto no ha sido una segunda revolución, si no la continuación de una revolución que nunca terminó. Los hechos acontecidos han sido como si una película de Berlanga la hubiera producido Al Jazeera.

En un año, Morsi ha batido el récord de cagadas. Entre las más sonadas: llegar a otorgarse más poder que el propio Mubarak o aprobar la primera constitución egipcia exprés, en la que pretendía una islamización de la sociedad y marginaba a ciertas minorías. En este caso, entendiendo como minorías a cristianos, ortodoxos, otras facciones musulmanas, mujeres, etc. Con lo cual, si por ejemplo eras mujer y cristiana, hacías combo y quedabas a la altura del betún. Esto fue caldeando el ambiente y las protestas se repetían en la calle. Además, Morsi fue cabreando al ejército, lo cual no conviene en absoluto ya que posee más del 40% de la economía egipcia y es la figura que más poder acumula en Egipto.

Hace semanas, se convocaron las manifestaciones del día 30 de junio con motivo del aniversario del mandato de Morsi. Éste, viendo el panorama, decidió dar una conferencia de prensa el miércoles al más estilo Fidel Castro: varias horas donde defendió su gobierno y no dio pie al diálogo. Como en otras ocasiones, demonizó a los manifestantes acusándolos de vándalos. Como se hizo en España con el 15M, solo que en este caso no dio resultado.foto 1

A partir de entonces, la tensión fue creciendo y empezaron a dimitir ministros con cuenta gotas. El domingo, el país se paralizó con una manifestación inmensa a escala nacional (los medios hablaron de 30 millones de personas en todo Egipto), no creo que fueran tantos pero sí que fueron varios millones, y sentó un precedente. El lunes, la gente no abandonó la calle, por lo que el ejército intervino. Dio a Morsi un plazo de 48 horas para dialogar con el pueblo y la oposición. Además, sacaron varios helicópteros a sobrevolar la ciudad con banderas egipcias gigantes en señal de apoyo al pueblo.foto 2

24 horas después, el martes, Morsi dio otra conferencia donde habló de la legitimidad de su gobierno (repitió más de 50 veces la palabra legitimidad en una hora de discurso) y dijo que protegería a Egipto de sus enemigos. También, insistió en las mismas ideas defendiendo su constitución y su política. Morsi obró tan mal como lo hizo Mubarak en su momento, actuando siempre tarde y mal. El Ejército respondió viniendo a decir que actuaría contra los ignorantes: esto por definición podría haber sido Morsi o el propio ejército.SONY DSC

A las pocas horas, Estados Unidos hizo una advertencia diciendo que apoyaba al pueblo egipcio, pero que el presidente había sido elegido democráticamente así que lo defendía. Esto pareció un error ya que deslegitimó al ejército para actuar, y USA por ley, no puede dar ayuda económica a ningún país con golpe de estado, a no ser que sea por la seguridad de los ciudadanos (USA realiza una inversión directa en Egipto de unos 1.400 millones de dólares anuales). No obstante, a pesar de las dudas de USA en el último año, donde llegó a afirmar que no sabía si Egipto era amigo o no, siguen siendo muy colegas.

A las 12 horas, el miércoles, cumplió el plazo. El ejército desoyó a USA y al gobierno y se desplegó por todo el país. Dimitieron ministros, arrestaron a Morsi (aunque hubo confusión sobre si estaba escondido o arrestado), disolvieron el Gobierno y abolieron la Constitución. El pueblo les vitoreaba a su paso por la ciudad.foto 4

Según la gente supo que Morsi había caído, empezó una fiesta generalizada por todos los sitios. Desde mi edificio se ve el skyline de El Cairo y pude ver fuegos artificiales por todos los lados, láser de colores, bocinazos, pitidos, gente gritando y celebrando (sin saber la que les puede caer encima). En la calle se pudo ver la gente agolpándose, motos, coches, banderas, caballos y hasta carritos de fruta de fresca. Desde entonces, todo ha sido una fiesta continua y en la calle da la impresión de que hubieran ganado el mundial de fútbol.

La ciudad ha estado sobrevolada por helicópteros que han lanzado banderas egipcias. Los cazas militares vuelan una y otra vez dibujando la bandera egipcia en el cielo, y lo hacen a la egipcia: dibujando corazones y estelas tricolores.SONY DSC

Los casos de violaciones y acoso sexual han seguido tiendo lugar en las zonas de gran concentración como la plaza Tahrir. Entre la comunidad de expatriados ha habido de todo: gente entrando en pánico, gente actuando como espectadores, gente ayudando a través de las redes sociales a amigos egipcios que estaban en las manifestaciones luchando contra el acoso sexual, y por último, los más molones, que se acercaban a Tahrir a hacerse la foto de turno, para subirlas a instagram o Facebook con los filtros adecuados.

Los medios de comunicación internacionales no se han quedado cortos. Al margen del amarillismo de la CNN o los errores de la prensa italiana, hemos tenido que ver cómo comparaban la situación con Siria, cómo decían que la gente combatía los helicópteros con láser, cuando lo que hacían era festejar con el ejército, o cómo El País, con muy poca fortuna,  cambió a su periodista habitual en Egipto, para traer a un tipo que por confundirse ha llegado hasta decir la hora local mal y que su Twitter parecía trasmitir las noticias en diferido. Telecinco tuvo la suerte de conectar en directo con la plaza Tahrir en el momento que se comunicaba la caída de Morsi, y en un acto de ignorancia total, cortaron la conexión en ese preciso momento para dar lugar a Pedro Piqueras diciendo las palabras apocalíptico y holocausto, sin saber de lo que estaban siendo testigos. En Televisión Española no se quedaron cortos, y decidieron poner dos imágenes de dos manifestaciones anti-morsi diciendo que eran dos manifestaciones enfrentadas. Más allá, The Economist, en un acto de reflexión apresurado, publicó su nueva portada llamada “la tragedia de Egipto” justo en el mismo momento en el que Egipto se disparaba en el mercado de valores casi un 8%. No puedo explicar la sensación antes semejante manipulación de los medios.

Se espera algo de tensión en los próximos días por las respuestas que puedan dar los islamistas. Aunque parece difícil que puedan tener opciones contra el ejército. Morsi sigue en algún sitio diciendo que continúa siendo el presidente de Egipto desde un retrete o algo parecido. Habrá que esperar a ver como actúa el ejército, aunque de momento ha cortado todas las emisiones de canales islámicos, dibuja corazones en el cielo una y otra vez y sigue desplegándose por toda la ciudad, lo cual no parece muy alentador, ya que la solución de este país pasa por la integración de todos los grupos religiosos y su convivencia pacífica, no por la exclusión de ningún grupo o minoría.

La gente hace vida normal: por el día todo está tranquilo y por la noche conviene evitar algunos lugares como la plaza Tahrir o la Universidad de Cairo. Nosotros seguimos haciendo lo de siempre: ir al trabajo, hacer excursiones de fin de semana, montar en barco en el Nilo, comer mucho en todos los restaurantes posibles, ir a fiestas, conciertos, ver a amigos, pasear, etc.

La situación da para muchísimo más debate y con más precisión que la que muestro en este post: es o no un golpe de estado, la legitimidad o no del gobierno de Morsi, religión y política, están los egipcios preparados para la democracia, democracia y participación ciudadana, la actitud de los extranjeros ante este tipo de eventos, la calidad informativa de los medios de comunicación, las posturas internacionales en función de los intereses económicos, etc. Pero creo que como introducción a la situación ya está bien.

Un día de feria

Hace una semana nos tocó asistir a una feria, en calidad de feriantes, donde intentamos introducir varias empresas españolas en el mercado egipcio. Gracias a la mezcla de la cultura española y egipcia en un mismo espacio, la feria nos brindó momentos irrepetibles. El trabajo parecía sencillo: teníamos que mostrar el catálogo con las empresas y enseñar lo que ofrecían con la información que teníamos.

La mayoría de los asistentes nos preguntaron por restaurantes. Era fácil: en la cocina, los españoles somos buenos. En vendernos, ya no tanto: lo primero que se veía al abrir el catálogo de empresas era unas lonchitas de jamón serrano y unas copas de vino tinto. Cabe recordar que Egipto es un país mayoritariamente musulmán donde el cerdo y el alcohol no son tan populares como en la tierra patria. Cuando abrí la foto delante del primero de los clientes, sonreí con naturalidad y le expliqué las bondades de estos nuevos embutidos de vaca y su estupenda combinación con el zumo de uva que aparecía en la foto. A lo largo del día, y ayudado por el aburrimiento, fui perfeccionando la historia hasta llegar a decir que era un embutido ecológico de tofu.

Resulta que en Egipto, la gente se vuelve loca con todo lo gratis. Lo que sea. Vamos, como en España. Unos días antes de la feria, encontré en mi oficina unos pins de mi trabajo que habían sobrado hacía años de algún evento. Decidí darles salida y ponerlos en una cestita en nuestro stand. Pues bien, la gente se peleaba por cogerlos. Algunos se acercaban disimuladamente y cogían uno, se daban una vuelta a la feria, volvían y cogían otro. Hubo otros que los cogían y preguntaban que si eran gemelos de camisa, a lo que respondía que por supuesto. La verdad que la euforia recolectora no se ceñía solo a los pins. También nos cogieron los bolígrafos, aunque esos no los estábamos regalando: lo que se llama comúnmente hurto. Además, se llevaban los catálogos que estaban a la vista. De vez en cuando, venía a mi mente la típica voz de mercadillo: ¡madre mía, madre mía, que me los quitan de las manos señora! Ya por último, dos señores se intentaron llevar nuestras botellas de agua, a lo que me tuve que negar. Después de un simpático forcejeo con un jubilado, cada uno tirando de un extremo de la botella, desistí y dejé que se la llevara.

Las jornadas estuvieron acompañadas por música. Concretamente solo una canción: Yesterday, de los Beatles. Tocada a flauta y con estilo peruano. Tras varias horas de feria el pensamiento más recurrente en mi cabeza era que como pasase un solo minuto más escuchando esa melodía, me arrancaba las orejas y se las daba de comer a los gatos. De repente, me compadecí de esos pobres dependientes que les toca aguantar jornadas de 8 horas escuchando villancicos estridentes durantes las semanas previas a la navidad.

Dentro de la feria, había un gato que paseaba a sus anchas rondando nuestro stand. Con tanto desconcierto, pensé que seguramente también querría un pin. Cuando vi a uno de los hombres de seguridad perseguirlo con una porra para ahuyentarlo por uno de los pasillos, descubrí que estaba atraído por la comida de muestra que daban en el stand de enfrente.

En la feria pasamos muchas horas. Tantas que al final acabamos conociendo a los de los puestos de alrededor. Unas azafatas egipcias con cara de sorprendidas se encapricharon de mi y nos abastecieron de alimentos durante todas las jornadas: nos enviaron cafés, gofres, agua, posavasos, calendarios y el último día, ante el drama de la despedida, se hicieron fotos con nosotros. De cerca pudimos ver que no es que estuvieran siempre sorprendidas. En realidad se pintaban las cejas y lo hacían tan arriba que la cara de susto era inevitable.

Esta es la primera feria en la participo como expositor. Solo espero que si vienen más en el futuro, sean por lo menos tan entretenidas como esta.