Gymkhana en Etiopía

Hasta que no empezamos a preparar el viaje a Etiopía, no me había dado cuenta de las dimensiones del país y de la gran cantidad de desplazamientos que era necesario realizar. En realidad, esto no difiere mucho de los otros viajes que he hecho este año, pero en este caso, el país hizo que las vacaciones fueran una verdadera aventura.SONY DSC

Nada más llegar a la capital de madrugada, Adis Abeba, cogimos un vuelo directo al norte, a la región de Bahir Dar. Allí, con la ayuda de nuestro conductor, nos dirigimos al hostal que mejor puntuación tenía en Trip Advisor. De camino, el conductor nos enseñó otro hostal de buen aspecto, el cual rechazamos porque no tenía ducha individual.  Cuando llegamos al que recomendaba la guía, resultó ser una especie de barraca de prisión sin puertas en las habitaciones, con un baño común para todo el hostal que consistía en un agujero en el suelo. Mientras nuestro conductor se reía de nosotros diciendo que debíamos de ser parientes del dueño porque no había manera de haber encontrado semejante pocilga por nuestra cuenta, pude imaginarme durmiendo en una de esas literas dormido abrazado a mi mochila preocupado por no ser robado.  Finalmente, huimos del lugar y nos fuimos a una tercera opción más limpia.

Una vez instalados, con la ayuda de un guía, hicimos lo propio: visitar iglesias, lagos y las increíbles cataratas del Nilo Azul. Todo era impresionante: la gente, el paisaje, la cultura. El único problema era que al haber trasnochado viajando, cada vez que nos desplazábamos de un lugar a otro, me quedaba dormido como si tuviera narcolepsia y cuando el guía decía algo, alzaba la vista asintiendo con una sonrisa, como si todo lo que estaba diciendo fuera súper interesante.SONY DSC

Al día siguiente viajamos en coche a la ciudad de Gondar, que se encuentra cerca de las Montañas Simien. Allí, después de negociar con un par de hostales, nos quedamos en uno de los mejores ya que nos hicieron un descuento por ser temporada baja. En Gondar visitamos la ciudad y sus castillos. Por la noche, decidimos culminar el día yendo a uno de los mejores restaurantes de la ciudad que tenía certificado de excelencia de la guía Trip Advisor. Tres horas después de cenar me encontré en el baño de mi hotel vomitando todo el menú. Tengo que agradecer otra vez a Trip Advisor sus recomendaciones para Etiopía. Consiguió lo que no había conseguido mi osadía culinaria en Egipto, India o Sudán: provocarme la primera gastroenteritis de mi vida. Para más INRI, consiguió lo que parecía imposible: provocar una gastroenteritis a dos vascos de pelo en pecho.SONY DSC

Esto hizo que los tres días de marcha planeados se convirtieran en dos. Después de pasar un día de reposo en el hotel, nos fuimos a hacer trecking a las montañas Simien: básicamente es como estar en Jurassic Park pero en lugar de dinosaurios y científicos, hay monos, niños, cabras, muchos burros y pájaros de todos los colores.SONY DSC

El conductor que nos tenía que llevar en todoterreno tardó unos 10 metros en salirse del camino y atascar el vehículo en el barro. Después de sacar el coche empujado por toda la tribu presente, pude comprobar que el 50% del tiempo lo pasaba mirando hacia el copiloto para charlar, así que era cuestión de tiempo que volviera a suceder. El recorrido por las montañas me lo había imaginado un poco como de andar por casa: resultó que hizo más frío y humedad de lo esperado y menos oxígeno del deseado. Ya por la noche en el campamento notaba la presión en el pecho por la reducción de oxígeno. Por lo visto, lo que yo imaginé como unas bonitas colinas, eran en realidad unas montañas que alcanzaban los 4000 metros de altura en algunos puntos. Además, por la noche, tuve la suerte de servir de alimento a una familia de pulgas que me dejaron seco en cuestión de horas.  Esto hizo que el segundo día de marcha me debatiera entre la admiración por el entorno, el cual era espectacular, y el caminar como un moribundo. Después de unas pocas horas, aparecieron unos chavales de la nada con unos burros que nos ayudaron a terminar la travesía hasta el coche.SONY DSC

Esa noche volvimos a dormir en Gondar y por la mañana cogimos un vuelo a Lalibela; un pequeño pueblo que tiene 11 iglesias excavadas en la roca y era el centro de peregrinaje de cristianos africanos que no conseguían llegar a Jerusalén. Cuando paseábamos por la ciudad, los niños nos acosaban pidiendo bolígrafos. Todos decían que teníamos un nombre bonito, que querían ser ingenieros o doctores y que recordáramos sus nombres después del paseo para que les compráramos algún souvenir. Después de horas paseando con varios encuentros con un mismo chaval, acabé regalándole una de mis camisetas por insistencia. Era curioso que los niños hablaban inglés con fluidez mucho mejor de lo que lo hacemos nosotros.SONY DSC

El chaval al que di la camiseta, que tenía un ojo blanco, también me pidió el email así que se lo dí. Lo que tardé en ir de la puerta del hostal a mi habitación es lo que el chaval tardó en ir a un ordenador y mandarme un email saludándome. Cuando hablaba con los niños les decía que estudiaran, que se portaran bien y que respetaran a las mujeres. Es decir, les decía todo lo que se me pasaba por la cabeza en esos momentos: solo me faltó decirle “pezqueñines no gracias” para cubrir todos los aspectos de la vida.

En la Lalibela, de madrugada tuvimos la oportunidad de ir a la misa de las 5 de la mañana. La gente rezaba dentro y fuera de la iglesia y en las proximidades. Generalmente lo hacían descalzos, así que nosotros nos descalzamos. Después de hora y media viendo iglesias, misas y feligreses devotos, no sé si mi alma estaba más limpia, pero mis pies seguro que estaban más sucios.SONY DSC

Hay algo muy curioso que hacen de vez en cuando la mayoría de los etíopes al hablar: pequeñas aspiraciones de aire como si se estuvieran ahogando. También era curioso ver a algunos españoles riéndose del gesto mientras ellos sorbían mocos cada 5 minutos haciendo más ruido y más molesto.SONY DSC

Después de Lalibela, cogimos un vuelo a Adis Ababa, ya que la guía hablaba de su vida nocturna, música en directo y los mercados locales. Para nosotros la ciudad se convirtió en un pequeño infierno de obras y ruido, que culminó con el hecho de que me robaran el móvil: tuve suerte y lo recuperé en cuestión de segundos.

Visto el éxito de la capital, decidimos coger un coche e ir hacia el sur a visitar los lagos que se extendían hasta Awasha, donde hicimos noche. En el trayecto, pinchamos 5 veces las ruedas, por lo que tuvimos la oportunidad de ver varios poblados puramente africanos y varias reservas naturales impresionantes. Ya en Awasha, vimos que era una mezcla entre Torrevieja y una tribu africana: tenía una calle principal llena de bares que moría en una iglesia en la cual había mucho ambiente. Por el día visitamos el fish market, donde se agolpaban pelícanos y personas en igual número y donde comían pescado con el mismo ansia. La aventura se acabó con la  vuelta al aeropuerto: tras casi 40 picaduras en el cuerpo, mi propio cultivo de chinches en la mochila, alguna prenda menos en la maleta y con ganas de haber visto más.SONY DSC

Puedo decir que Etiopía es un país lleno de contrastes y singularidades. Por ejemplo, sus años tienen 13 meses, ellos se encuentran en el año 2006 y el día comienza cuando amanece y acaba cuando anochece. Es un país que no fue colonizado y ha hecho que guarde una esencia especial. Recomiendo a cualquiera que lo visite, que vaya cargado de bolígrafos, ya que a los niños les encantan. Y también recomiendo a los fotógrafos aficionados que se muestren respetuosos con las fotos, porque es bastante lamentable ver a occidentales haciendo fotos a niños pobres a escasos centímetros de su cara sin ningún pudor o consideración.

La piscina

En mi grupo de amigos casi todos frecuentamos la piscina de un hotel del barrio, y todos hemos sufrido y disfrutado su rutina en alguna medida debido a la peculiar fauna que la visita. Esto es debido a que vemos cómo la piscina comienza el día impoluta y según pasan las horas, sufre una transformación hasta llegar a parecer una sopa de cocido. Los usuarios ofrecen diferentes estrategias de uso de la piscina según el día:

  • Se meten en el agua masticando chicle: si les molesta el chicle, lo sacan de la boca y lo apoyan en el bordillo.
  • Se meten en el agua llevando una escayola: ven que se empieza a deshacer y la golpean en un extremo para quitárselo del todo y seguir nadando.
  • Ven gente nadando por una lado de la piscina: les persiguen desde fuera o dentro del agua como divertimento o se cruzan transversalmente y buscan el choque.
  • Intentan salir del agua y como no pueden, utilizan el foco a modo de escalera hasta que lo arrancan.
  • Tienen calor de manera repentina: se meten en el agua aunque lleven calzoncillos y chándal.2013-07-12 14.57.29

Normalmente, puedes llegar a la última hora y nadar viendo solo algún papel hundido, pelos y el agua algo turbia. Si es tu día de suerte, puedes encontrar hasta chapas de coca cola. En algún caso, he visto hasta una pelea entre egipcios, porque ellos, que son muy pasionales, pueden acabar lanzándose ceniceros en la terraza del hotel por el orgullo de una mujer. Muchas veces, hay curiosos que observan a los expatriados nadar e intentan imitar las técnicas. Los más osados intentan nadar a tu lado o te preguntan cuantas veces respirar en cada brazada. Muchos practican el acoso a los nadadores en diferentes modalidades: nadar en diagonal de manera que en algún momento siempre se cruzan contigo; nadar transversalmente para chocarte en algún momento; O chapotear siempre hacia donde nadas, incluso si te mueves al otro lado de la piscina. El problema es que cuando nadan, normalmente, chapotean como si estuvieran peleando con un caimán. No es que la piscina esté abarrotada, he visto piscinas públicas en Madrid con mucha más gente que aquí. El problema es que 10 egipcios disfrutando del agua hacen más ruido que las fallas de Valencia. He usado varios trucos para evitar esto: ir a la hora del rezo (aunque parece no están muy practicantes últimamente), e ir a primera hora por la mañana cuando está vacía y limpia. Por lo menos, ahora que cae un poco la temperatura y el agua está más fría, parece que tenemos una tregua.