El endemismo cairota: El Nilo

Si hay algo realmente característico en El Cairo es el Nilo. Al margen del tamaño y el caudal que tiene a la altura de la ciudad, el río posee una vida digna de estudio. Cuando hablo de vida, no me refiero a la biodiversidad del ecosistema, que contra todo pronóstico, subsiste; Hablo de toda la actividad que se ha desarrollado alrededor de tan peculiares aguas.

Cuando a la gente le hablas del Nilo, tienden a pensar en aguas turquesas, lino blanco, colores ocres y beiges, tranquilidad, paseos al atardecer descalzos con un sol enorme sobre el horizonte desértico… Pero la realidad aquí es otra. El agua tiene un color entre marrón y gris, se oye ruido, pitidos de coches y música machacona, tiene basura, está rodeado de restaurantes, discotecas y edificios de todo tipo, está franqueado por varios puentes y está transitado por muchos barcos. Los más peculiares se llaman felukas: son botes pequeños con luces de neón y música estridente que se ubicaría entre el bacalao valenciano y las danzas orientales. Allí todo vale.

Conceptualmente el río, por decirlo de alguna manera, es como aguas internacionales. Puedes encontrar a las falukas de un lado a otro llenas de gente bailando y bebiendo, los barcos de más tamaño con mayor número de neones y con fiestas más grandes que perfectamente podrían ser el causante de ataques epilépticos incontrolados, alcohol, etc. Vamos, no me sorprendería encontrar una pelea de monos a cuchillo.P1040871

Por otro lado, está el concepto “cultura de puente”: la gente se apoltrona sobre los puentes a comer altramuces, hacerse fotos con el río, hacerse los books de boda, pescar, o simplemente a estar allí, haciendo bulto. Iluso de mí, pensaba ¿quién es capaz de comerse esos peces? Resulta que casi todo el mundo, aunque yo el pescado cairota es algo que por el momento no me he planteado incluir en mi dieta, al menos voluntariamente. Creo que lo que sacan de ahí lo venden en los comercios del barrio: obviamente, me refiero a los comercios de zapatos, bolsas de plásticos y piezas de segunda mano.

El plan de coger una feluka con amigos y beber en el Nilo es muy recurrente y muy apetecible al atardecer. En la última feluka que cogí con mis amigos tuvimos la oportunidad de ver en funcionamiento una fuente que está casi siempre apagada y que es un armatoste de hormigón en medio del Nilo. Nos dijeron que creen que solo funciona 3 días al mes porque cuando la encienden, los conductos se saturan de la basura que hay en el agua. No sé si es cierto, aunque tuvimos la suerte de casi comprobarlo in situ, ya que estuvimos a 1 metro de que el casco de nuestro bote chocara con ella. Respecto a la moda musical, lo último que se oye entre las felukas es un tema que se traduciría como “el oro en un paquete”, donde habla de la viagra y de cómo un amigo se lo recomienda a otro para asegurarse de que no tenga problemas y que sea feliz. Todo un hit para las tardes de cortejo egipcias.

La vida después de Morsi

Hubo un golpe de Estado y la vida continuó. Con mayor o menor previsibilidad: la gente volvió a sus trabajos, el país no se convirtió en Siria y todas las advertencias internacionales al ejército se disiparon en cuestión de días. Por supuesto que hay enfrentamientos, pero dado el volumen de población, son esporádicos y tienen carácter puntual: por el momento, ha habido muchos más muertos por accidentes de tráfico que por los enfrentamientos.

Los contrarios a Morsi dicen que los hermanos musulmanes están adoptando el papel de víctimas, incluso llegando a autolesionarse para buscar legitimidad internacional. Los pro-Morsi siguen defendiendo al presidente caído, son atacados y atacan. En todo este lío el ejercito interviene y parece que no de manera imparcial, ya que da la impresión de que está invirtiendo más recursos en el espectáculo aéreo diario que tenemos en la ciudad que en la propia seguridad de los manifestantes y ciudadanos. Casi a diario podemos ver avionetas, cazas dibujando estelas y corazones y helicópteros ondeando banderas egipcias.

Desde la zona en la que vivo se puede atisbar algo de lo que sucede. Yo me he cruzado con manifestaciones de los dos bandos y no ha habido mayor problema. Bueno, en la pro-Morsi, al ver los carteles de Morsi que portaban, me concentré tanto deseando que fueran buenas personas que golpeé una piedra y me hice una herida en el pie. Quizás si la CNN hubiese estado cerca, me hubiese sacado en titulares herido luchando por salvar mi vida entre violentos.

Ahora el debate de moda es si fue o no un golpe de estado y todas las teorías posibles de la caída del expresidente. Algunas apuntan a un complot organizado entre ejército y oposición. Aunque esto tampoco es que sea súper elaborado: el gobierno contó con el boicot de ejército, instituciones y administración y tampoco tenían las habilidades o el conocimiento para resolver una economía cada vez más tocada. Morsi nunca tuvo aptitudes para desenvolverse en política, y el resultado quedó plasmado en el primer encuentro internacional al que acudió: Morsi se rascó las pelotas, literalmente, en una reunión con la presidenta australiana. Una actitud que estuvo a la altura de la cara de Rajoy cuando le preguntaron por el caso Bárcenas, o de Zapatero cuando le preguntaron en inglés “cómo han ido las conversaciones”

No hace falta decir que la basura informativa sigue aumentando. Los peores: CNN y Al Jazeera. A partir de ahí, se pude ver cualquier cosa en todos los medios.

Por lo demás, el país sigue funcionando. Ya se ha perfilado el gobierno en funciones: El primer ministro tiene un curriculum espectacular y dentro del equipo de ministros, hay miembros que tienen un rodaje que nada tienen que envidiar a los mejores políticos europeos.

En el marco internacional, a pesar de las advertencias de unos y otros socios, ha ocurrido todo lo previsible: Europa no tardó ni diez días en declarar públicamente que sus ayudas a Egipto no pararían, y Estados unidos, en menos de una semana, se inventó una nueva palabreja para decir que no había habido Golpe de Estado y por lo tanto las relaciones continuaban como estaban, como cabía esperar. Hay otros países menos fieles como Arabia Saudí y Emiratos, ya que plantearían sus dudas sobre Egipto si los salafistas salen totalmente del gobierno.  Estados Unidos no plantea dudas porque es la manera de mostrar su tolerancia hacia el Islam.

Creo que los enfrentamientos seguirán teniendo lugar puntualmente, seguiremos recibiendo avisos de seguridad de evitar unas u otras zonas, los medios seguirán sacando cada muerto desde todos los puntos de vista posibles para mostrar el Apocalipsis egipcio y la situación tardará un tiempo en recuperarse. Pero lo cierto es que Egipto es un país grande, con recursos y con capacidad de salir adelante.

La gran caída

Después de varios meses en Egipto ya pensaba que los egipcios no me iban a sorprender más. Pero no. Faltaba el Golpe de Estado. El desarrollo de esta segunda revolución ha sido bastante rocambolesca y se ha arrastrado desde hace bastante tiempo. De hecho, da la impresión de que esto no ha sido una segunda revolución, si no la continuación de una revolución que nunca terminó. Los hechos acontecidos han sido como si una película de Berlanga la hubiera producido Al Jazeera.

En un año, Morsi ha batido el récord de cagadas. Entre las más sonadas: llegar a otorgarse más poder que el propio Mubarak o aprobar la primera constitución egipcia exprés, en la que pretendía una islamización de la sociedad y marginaba a ciertas minorías. En este caso, entendiendo como minorías a cristianos, ortodoxos, otras facciones musulmanas, mujeres, etc. Con lo cual, si por ejemplo eras mujer y cristiana, hacías combo y quedabas a la altura del betún. Esto fue caldeando el ambiente y las protestas se repetían en la calle. Además, Morsi fue cabreando al ejército, lo cual no conviene en absoluto ya que posee más del 40% de la economía egipcia y es la figura que más poder acumula en Egipto.

Hace semanas, se convocaron las manifestaciones del día 30 de junio con motivo del aniversario del mandato de Morsi. Éste, viendo el panorama, decidió dar una conferencia de prensa el miércoles al más estilo Fidel Castro: varias horas donde defendió su gobierno y no dio pie al diálogo. Como en otras ocasiones, demonizó a los manifestantes acusándolos de vándalos. Como se hizo en España con el 15M, solo que en este caso no dio resultado.foto 1

A partir de entonces, la tensión fue creciendo y empezaron a dimitir ministros con cuenta gotas. El domingo, el país se paralizó con una manifestación inmensa a escala nacional (los medios hablaron de 30 millones de personas en todo Egipto), no creo que fueran tantos pero sí que fueron varios millones, y sentó un precedente. El lunes, la gente no abandonó la calle, por lo que el ejército intervino. Dio a Morsi un plazo de 48 horas para dialogar con el pueblo y la oposición. Además, sacaron varios helicópteros a sobrevolar la ciudad con banderas egipcias gigantes en señal de apoyo al pueblo.foto 2

24 horas después, el martes, Morsi dio otra conferencia donde habló de la legitimidad de su gobierno (repitió más de 50 veces la palabra legitimidad en una hora de discurso) y dijo que protegería a Egipto de sus enemigos. También, insistió en las mismas ideas defendiendo su constitución y su política. Morsi obró tan mal como lo hizo Mubarak en su momento, actuando siempre tarde y mal. El Ejército respondió viniendo a decir que actuaría contra los ignorantes: esto por definición podría haber sido Morsi o el propio ejército.SONY DSC

A las pocas horas, Estados Unidos hizo una advertencia diciendo que apoyaba al pueblo egipcio, pero que el presidente había sido elegido democráticamente así que lo defendía. Esto pareció un error ya que deslegitimó al ejército para actuar, y USA por ley, no puede dar ayuda económica a ningún país con golpe de estado, a no ser que sea por la seguridad de los ciudadanos (USA realiza una inversión directa en Egipto de unos 1.400 millones de dólares anuales). No obstante, a pesar de las dudas de USA en el último año, donde llegó a afirmar que no sabía si Egipto era amigo o no, siguen siendo muy colegas.

A las 12 horas, el miércoles, cumplió el plazo. El ejército desoyó a USA y al gobierno y se desplegó por todo el país. Dimitieron ministros, arrestaron a Morsi (aunque hubo confusión sobre si estaba escondido o arrestado), disolvieron el Gobierno y abolieron la Constitución. El pueblo les vitoreaba a su paso por la ciudad.foto 4

Según la gente supo que Morsi había caído, empezó una fiesta generalizada por todos los sitios. Desde mi edificio se ve el skyline de El Cairo y pude ver fuegos artificiales por todos los lados, láser de colores, bocinazos, pitidos, gente gritando y celebrando (sin saber la que les puede caer encima). En la calle se pudo ver la gente agolpándose, motos, coches, banderas, caballos y hasta carritos de fruta de fresca. Desde entonces, todo ha sido una fiesta continua y en la calle da la impresión de que hubieran ganado el mundial de fútbol.

La ciudad ha estado sobrevolada por helicópteros que han lanzado banderas egipcias. Los cazas militares vuelan una y otra vez dibujando la bandera egipcia en el cielo, y lo hacen a la egipcia: dibujando corazones y estelas tricolores.SONY DSC

Los casos de violaciones y acoso sexual han seguido tiendo lugar en las zonas de gran concentración como la plaza Tahrir. Entre la comunidad de expatriados ha habido de todo: gente entrando en pánico, gente actuando como espectadores, gente ayudando a través de las redes sociales a amigos egipcios que estaban en las manifestaciones luchando contra el acoso sexual, y por último, los más molones, que se acercaban a Tahrir a hacerse la foto de turno, para subirlas a instagram o Facebook con los filtros adecuados.

Los medios de comunicación internacionales no se han quedado cortos. Al margen del amarillismo de la CNN o los errores de la prensa italiana, hemos tenido que ver cómo comparaban la situación con Siria, cómo decían que la gente combatía los helicópteros con láser, cuando lo que hacían era festejar con el ejército, o cómo El País, con muy poca fortuna,  cambió a su periodista habitual en Egipto, para traer a un tipo que por confundirse ha llegado hasta decir la hora local mal y que su Twitter parecía trasmitir las noticias en diferido. Telecinco tuvo la suerte de conectar en directo con la plaza Tahrir en el momento que se comunicaba la caída de Morsi, y en un acto de ignorancia total, cortaron la conexión en ese preciso momento para dar lugar a Pedro Piqueras diciendo las palabras apocalíptico y holocausto, sin saber de lo que estaban siendo testigos. En Televisión Española no se quedaron cortos, y decidieron poner dos imágenes de dos manifestaciones anti-morsi diciendo que eran dos manifestaciones enfrentadas. Más allá, The Economist, en un acto de reflexión apresurado, publicó su nueva portada llamada “la tragedia de Egipto” justo en el mismo momento en el que Egipto se disparaba en el mercado de valores casi un 8%. No puedo explicar la sensación antes semejante manipulación de los medios.

Se espera algo de tensión en los próximos días por las respuestas que puedan dar los islamistas. Aunque parece difícil que puedan tener opciones contra el ejército. Morsi sigue en algún sitio diciendo que continúa siendo el presidente de Egipto desde un retrete o algo parecido. Habrá que esperar a ver como actúa el ejército, aunque de momento ha cortado todas las emisiones de canales islámicos, dibuja corazones en el cielo una y otra vez y sigue desplegándose por toda la ciudad, lo cual no parece muy alentador, ya que la solución de este país pasa por la integración de todos los grupos religiosos y su convivencia pacífica, no por la exclusión de ningún grupo o minoría.

La gente hace vida normal: por el día todo está tranquilo y por la noche conviene evitar algunos lugares como la plaza Tahrir o la Universidad de Cairo. Nosotros seguimos haciendo lo de siempre: ir al trabajo, hacer excursiones de fin de semana, montar en barco en el Nilo, comer mucho en todos los restaurantes posibles, ir a fiestas, conciertos, ver a amigos, pasear, etc.

La situación da para muchísimo más debate y con más precisión que la que muestro en este post: es o no un golpe de estado, la legitimidad o no del gobierno de Morsi, religión y política, están los egipcios preparados para la democracia, democracia y participación ciudadana, la actitud de los extranjeros ante este tipo de eventos, la calidad informativa de los medios de comunicación, las posturas internacionales en función de los intereses económicos, etc. Pero creo que como introducción a la situación ya está bien.