Egipto o la inseguridad imaginaria

Actualmente, en Egipto, se encuentran en un proceso de aceptación de una democracia y de un presidente de dudosa legitimidad. Gran parte de la población está en contra del gobierno. Hay una constitución recién estrenada que incluye tantos aspectos de la Sharia que vulnera los derechos de mujeres, cristianos y todo aquel pecador que no sea musulmán. Y a todo eso, se une el carácter estereotipado de la sociedad egipcia. Según los medios, ha habido incidentes en todo el país. Según mi experiencia, los problemas se concentran en la plaza Tahrir y en las inmediaciones del palacio presidencial. De manera puntual se ha cortado algún puente o ha habido enfrentamientos en algunas calles cercanas al centro, pero teniendo en cuenta que es una ciudad de más de 20 millones de habitantes, hace que sea casi anecdótico. Si bien es cierto, que ha habido manifestaciones en muchas ciudades.

El resultado de esta situación es como si 13 rué del percebe fuera un país entero en lugar de un edificio: enfrentamientos entre los contrarios al presidente y los simpatizantes.  Enfrentamientos entre la policía y los manifestantes en general. Enfrentamientos entre hinchas de futbol y manifestantes. Enfrentamiento entre hinchas de futbol que apoyan a los manifestantes pero que odian a la policía. Enfrentamientos entre la policía y un vagabundo. Enfrentamientos entre los manifestantes y los acosadores sexuales que se cuelan entre lo manifestantes. Enfrentamientos entre los acosadores sexuales y los nuevos grupos “anti-acoso” de ciudadanos. El ejercito también pululando en absolutamente todos los sitios. Y así con todas las combinaciones posibles.

A su vez, visto el caos, los incidentes, e incluso los fallecidos en incidentes, el gobierno decidió poner toque de queda en algunas ciudades del norte. Digamos que el toque se respetó “de aquella manera”. A los pocos días hasta se había organizado una liga de futbol entre todos. Literalmente. Jugaban los policías contra los manifestantes, los militares contra bomberos, los guardas del toque contra los que se supone que estaban quedados, etc. Por otro lado, se siguieron celebrando las bodas egipcias. Que normalmente se hacen de noche y son verdaderas fiestas, que harían que la boda de farrukito a su lado fuera un sencillo cocktail étnico; por lo que también incumplían el toque de queda de manera evidente. Finalmente, el gobierno decidió reducir el toque de queda porque no venía a bien a todo el mundo.

En medio de todo este follón, la CNN optó por situar a Egipto como uno de los países más inseguros del mundo. He comprobado en los últimos meses cómo los medios distorsionan y filtran información de una manera preocupante, pero en este caso es que además, parece que la cadena americana se ha unido al sinsentido local.

Creo que, como todo, hay que saber medir la información que nos llega. Aquí se vive bien. Te puedes llevar algún susto por la situación pero todavía no se ha dado el caso. La ciudad es una locura y la sociedad es peculiar, pero en ningún caso se está viviendo el drama que desde fuera dicen que tenemos.

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